El sector terciario incluye activos tan variados como las oficinas, las naves industriales o los locales comerciales. Y, en estos momentos, y según datos del Instituto para la Diversificación y el Ahorro de la Energía, representa más o menos el 30% del consumo energético total de los edificios. Más de lo que el marco regulatorio de la Unión Europea espera y desea. En este sentido, dicho marco obligará a estos edificios a transformarse energéticamente para alcanzar un mayor grado de sostenibilidad. Profundicemos en esto.
Por qué el sector terciario entra en una nueva etapa energética
La Directiva Europea de Eficiencia Energética en Edificios ha establecido obligaciones progresivas para los edificios del sector terciario que se irán materializando a lo largo de esta próxima década. Como la de alcanzar una calificación energética mínima para poder alquilar o vender determinados tipos de inmuebles. Pero la regulación es solo uno de los motores del cambio. El otro, igual de relevante, es económico: los costes energéticos han dejado de ser una cuestión de mera sostenibilidad para convertirse en una cuestión de rentabilidad y posicionamiento de marca.
H2: Qué cambiará según el tipo de inmueble
Los cambios que se avecinan no afectan de la misma manera a todos los activos del sector terciario. La naturaleza del uso, el perfil de consumo y las características constructivas de cada tipo de inmueble determinan cómo les afectarán las transformaciones que se avecinan:
Oficinas: más control, automatización y confort
Los edificios de oficinas concentran su consumo energético principalmente en climatización e iluminación, dos partidas que serán cada vez más controladas a través de los sistemas de gestión inteligentes automatizados. De hecho, que los grandes inquilinos corporativos tengan preferencia por estos smart buildings está acelerando toda esta evolución. En parte porque tiene una recompensa reputacional. En parte porque el confort térmico y lumínico influye directamente en la productividad de sus empleados.
H3: Naves industriales: procesos eficientes y electrificación
En las naves industriales, los procesos productivos y logísticos que albergan representan una parte muy relevante de la factura energética, junto con la climatización de grandes volúmenes de espacio y la iluminación de superficies extensas. En este segmento, las transformaciones más relevantes de los próximos años irán en dos direcciones: sustitución de sistemas que funcionan con combustibles fósiles por alternativas eléctricas más eficientes e integración de sistemas de autoconsumo fotovoltaico.
Locales comerciales: climatización, iluminación y consumo variable
La conversión a iluminación LED de alta eficiencia, la instalación de sistemas de climatización con control por zonas y la integración de sensores de ocupación son medidas con retornos rápidos comprobados que en muchísimos locales comerciales siguen sin haberse implementado. En los próximos años, la presión regulatoria y la demanda de los grandes operadores de retail por inmuebles con buena calificación energética acelerarán su adopción.
Qué decisiones marcarán la diferencia
En un sector en transformación, inmerso en muchos cambios, es fundamental entender que no todas las actuaciones tienen el mismo impacto ni el mismo retorno de la inversión y detectar correctamente el orden en el que debe ir siendo implementadas:
Monitorización, rehabilitación e integración de energías renovables
La monitorización energética es el punto de partida que hace posibles todas las demás decisiones. Porque sin datos precisos sobre cómo, cuándo y dónde se consume la energía en un inmueble, cualquier actuación posterior es ciega. Le sigue la rehabilitación de la envolvente, la actuación con mayor impacto estructural sobre la demanda energética, y la integración de energías renovables, las cuales añaden una capa de independencia respecto a la volatilidad del mercado eléctrico.
Ahorro energético, retorno de la inversión y oportunidades como los CAE
Una de las barreras para abordar proyectos de eficiencia energética en el sector terciario es la idea de que el retorno es incierto. Pero eso no se sostiene: según la Agencia Internacional de la Energía, las medidas de eficiencia energética de bajo coste en el sector terciario pueden tener periodos de retorno de la inversión inferiores a dos años. A eso se suman los Certificados de Ahorro Energético, que permiten monetizar las mejoras de eficiencia y reducir el coste neto de la inversión.
Cómo preparar una estrategia energética adaptada a cada activo
No existe una estrategia de eficiencia energética universal para todos los activos del sector terciario. Lo que funciona en una nave logística no es necesariamente lo más adecuado para un local comercial en una zona de alto tráfico ni para un edificio de oficinas con un perfil de ocupación específico. La clave está en partir de un diagnóstico riguroso del activo: su estado, su perfil de consumo, sus características constructivas y el contexto regulatorio en el que opera. Uno que podemos ofrecerte aquí en Effic.
De reducir consumos a mejorar la competitividad del inmueble
La eficiencia energética en el sector terciario ha dejado de ser una conversación sobre facturas para convertirse en una conversación sobre valor. Un inmueble eficiente no solo gasta menos: atrae a mejores inquilinos, accede a financiación verde en mejores condiciones, reduce su riesgo de obsolescencia normativa y se posiciona mejor en un mercado que penaliza cada vez más a los activos que no cumplen los estándares de sostenibilidad. En este sentido, los próximos años van a acelerar esta tendencia, y la distancia entre los activos que se hayan preparado y los que no lo hayan hecho será más visible que nunca.